CRÍTICA | Toy Story 5 (2026): ¿Incansable, inagotable... y actual?

Hay sagas que trascienden el cine para convertirse en parte de nuestra propia biografía. Para mí, Toy Story es una de ellas. Recuerdo, siendo niño, llegar cinco minutos tarde al cine para disfrutar de la primera peli cuando se estrenó y quedarme completamente fascinado. Aquello no se parecía a nada que hubiera visto antes. No solo asistía al nacimiento del largometraje de animación generado íntegramente por ordenador sino que, en general, el público descubría por vez primera una historia capaz de emocionar a niños y adultos por igual.

La trilogía original sigue siendo, en mi opinión, prácticamente perfecta. La primera revolucionó la animación y redefinió lo que podía contar una película familiar. La segunda amplió con acierto aquel universo sin perder su esencia. Y la tercera cerró el viaje de una forma difícilmente superable: la despedida de Andy y el relevo de sus juguetes a Bonnie fue uno de esos finales que parecen escritos para permanecer intactos para siempre.

Por eso la llegada de la cuarta entrega ya resultó sorprendente. Sin embargo, Toy Story 4 consiguió justificar su existencia. Visualmente supuso un enorme salto adelante y, aunque estiraba una historia que parecía terminada, introducía ideas muy interesantes. Forky demostraba que un juguete no necesita salir de una fábrica para cobrar vida: basta la imaginación de un niño. Además, la película exploraba el destino de aquellos juguetes que ya no pertenecen a nadie y concluía con una despedida agridulce entre Woody y el resto del grupo.

Con ese precedente llegamos a Toy Story 5, una película que vuelve a plantear la misma pregunta inevitable: ¿era realmente necesaria? Mi respuesta sigue siendo parecida. Probablemente no. Pero eso no significa que sea una mala película.

En esta ocasión el protagonismo recae sobre Jessie, un personaje cuyo miedo al abandono siempre ha definido su personalidad. Bonnie continúa siendo una niña que disfruta jugando con sus juguetes en un mundo donde la mayoría de los niños ya viven pegados a pantallas, consolas e internet. Todo cambia cuando recibe una tableta infantil, Lily Pad, pensada para ayudarla a relacionarse con otros niños, ya que le cuesta conectar con ellos.

Ese conflicto sirve para actualizar uno de los grandes temas de la saga: ¿Cuál es el problema de crecer? ¿Andy regaló sus juguetes a Bonnie simplemente por convertirse en adulto? ¿O el problema es cuando dejamos de imaginar? A lo mejor hacerse adulto no es la única vía para dejar de imaginar como un niño, lo mismo la tecnología nos está lanzando por ese camino a marchas forzadas y de mala manera. Si bien es verdad que, siendo una herramienta, la tecnología no resulta un enemigo absoluto, sino un elemento que puede desplazar el juego tradicional si no existe un equilibrio.

Entre los nuevos personajes de la cinta destaca especialmente Buen Rollito, uno de los grandes aciertos de la película. Junto a Atlas y Snappy forma un divertido trío que acompaña a Jessie durante su aventura y contribuye tanto a su evolución emocional como a que Bonnie redescubra otra forma de jugar y apreda, al fin, a conectar con otros niños. A veces el problema no eres tú, son los demás. Si no juegan como tú, si no imaginan como tú, ¿cómo vais a conectar?.

Narrativamente, sin embargo, la película pierde algo de fuerza. La aparición de un grupo de Buzz Lightyear 2.0 introduce una línea argumental paralela que funciona como alivio cómico, pero fragmenta el ritmo del conjunto. En varios momentos da la sensación de que la historia podría haberse contado con mayor concisión. De hecho, algunas de sus ideas recuerdan más a los excelentes cortometrajes de Toy Story que a un largometraje de casi dos horas.

En el apartado técnico hay muy poco que reprochar. Pixar vuelve a demostrar por qué sigue siendo uno de los grandes referentes de la animación digital. La calidad visual es extraordinaria y el trabajo de iluminación, materiales y animación alcanza un nivel espectacular. Hablamos del buque insignia de la casa. Además, en versión original vuelve a contar con las voces de Tom Hanks y Tim Allen, dos intérpretes inseparables ya de Woody y Buzz pero, he de decir, que Miguel Ángel Poison (como Woody) y Pablo del Hoyo (como Buzz Lightyear) están de lujo en la versión castellana del film.

Hay, sin embargo, un aspecto que me llamó especialmente la atención. Esta es probablemente la entrega que más protagonismo concede a los personajes humanos. En películas anteriores casi toda la acción se desarrollaba desde la perspectiva de los juguetes, a ras de suelo, haciendo que el mundo humano fuese un escenario lejano y casi ajeno. Aquí Bonnie, Blaze y sus familias adquieren mucho más peso dramático, y los juguetes desarrollan su aventura en paralelo a los conflictos de los humanos. Es un cambio interesante, aunque modifica ligeramente la identidad tradicional de la saga.

Y una última reflexión que me dejó la película: Pixar ha alcanzado un nivel de realismo impresionante, pero paradójicamente ese logro visual empieza a jugar en su contra. Vivimos rodeados de imágenes generadas con inteligencia artificial que imitan constantemente la estética de este estudio. Después de meses viendo redes sociales inundadas de falsas ilustraciones "al estilo Pixar", algunas escenas de la película me produjeron una extraña sensación de familiaridad o, mejor dicho, un cierto rechazo. No porque la animación sea peor —todo lo contrario—, sino porque la inteligencia artificial ha banalizado una estética que durante décadas fue sinónimo de excelencia. Me ocurre también cuando veo referencias visuales inspiradas en Studio Ghibli. Es una consecuencia inesperada del auge de la IA generativa y una reflexión interesante sobre cómo cambia nuestra percepción de las imágenes.

Quizá Toy Story 5 nunca alcance la trascendencia emocional de la trilogía original ni justifique plenamente su existencia. Pero sigue siendo una película bien construida, entretenida y con suficientes ideas interesantes como para recordar por qué seguimos queriendo volver a este universo casi treinta años después de conocer a Woody y Buzz por primera vez.

Nota FrikiPills: 💊💊💊 (3/5 Píldoras - Aguantando el tirón)

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