Blog: Noticias, esguinces mentales y otras desventuras

San Diego Comic Con Málaga 2025

Críticas necesarias, odio innecesario

Lo vivido este fin de semana en la Comic Con de Málaga 2025 ha sido un auténtico torbellino. Y hay que decirlo con claridad: la organización ha tenido fallos garrafales. No podemos negarlo ni maquillarlo. Fallos en la coordinación de un público multitudinario en un espacio que no estaba preparado, con una estructuración nefasta que provocó colas interminables, aglomeraciones peligrosas y una sensación general de frustración y agotamiento.

La pregunta es: ¿estamos ante una estafa o ante una serie de catástrofes derivadas de la inexperiencia en la organización? Yo me inclino más por lo segundo. Y eso no resta gravedad: porque la inexperiencia en un evento de este calibre no debería permitirse. Málaga merece una Comic Con a la altura de su gente y de sus expectativas.

Ahora bien: una cosa es señalar los problemas y otra es lo que hemos visto en redes. Porque lo que hemos visto en redes ha sido un odio desmedido, muchas veces visceral, cargado de insultos y sin la mínima intención de construir. Se mezclan críticas legítimas con exageraciones y, peor aún, con ataques de quienes ni siquiera estuvieron allí. Gente que se sube al carro del trending topic solo para echar más leña al fuego.

Pongo un ejemplo: las quejas de personas que no pudieron entrar a charlas para las que no tenían reserva o por supuestos fallos informáticos puntuales. Eso no es un fallo de Comic Con de Málaga; eso ocurre en todas las convenciones del mundo. En Estados Unidos, en la San Diego Comic-Con, el acceso a los paneles se resuelve por sorteo, porque simplemente es imposible ubicar a todo el mundo en un mismo espacio. ¿Es injusto? No. Es la única manera de gestionar un evento con afluencia masiva. Tal vez debamos aprender y adoptar fórmulas así.

Por otro lado, se ha mezclado la experiencia en el evento con política, con dinero público, con un malestar ciudadano que va más allá de la propia Comic Con. Y entiendo la indignación, porque Málaga es una ciudad que ama su cultura, su vida y su identidad. Pero no podemos cruzar cables: una cosa es la gestión del evento y otra los debates políticos que le rodean.

Personalmente, también he recibido una avalancha de hate en redes por estar acreditado y poder cubrir el evento sin pasar por las mismas colas de acceso. Como si eso me blindara de la experiencia real. Porque os aseguro que la muchedumbre, las aglomeraciones en los stands, las esperas para acceder a espacios como el Toy Story (por poner un ejemplo), los fallos logísticos, los he vivido igual que todos.

Y aquí está el verdadero punto: criticar es legítimo, necesario incluso. Hay que visibilizar los fallos, hablarlos con elegancia pero con presión, exigir responsabilidades y mejoras. Lo que no sirve es escupir odio, ni atacar con insultos, ni quedarse en la queja vacía. Porque los problemas no se solucionan con bilis, se solucionan con propuestas.

No olvidemos que, más allá del caos, el programa de actividades fue brutal. Invitados, charlas, experiencias… todo eso quedó empañado por los fallos, sí, pero estaba ahí y merece también ser reconocido.

Lo que nos toca ahora es exigir que esto no vuelva a repetirse. Que se aprenda de los errores. Que Málaga tenga una Comic Con a la altura de su gente, de su pasión y de la ilusión que mueve a toda la comunidad friki.

Crítica sí, odio no. Señalar lo que está mal, pero también defender lo que merece ser defendido. Y, sobre todo, construir soluciones para que la próxima vez podamos hablar de la Comic Con de Málaga con orgullo y no con decepción.

Gracias.

Frikismo extremo

O lo amas… o estás baneado

Llegó el verano y con él, dos cosas inevitables: los helados derretidos en el pantalón (viva el de pistacho)… y las guerras santas del fandom. Este año, la cartelera estival ha traído el cóctel perfecto para que la red de redes arda con más intensidad que la Antorcha Humana: Superman, el nuevo renacer del kryptoniano bajo la batuta de James Gunn, y Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos, el reboot con aires sesenteros que promete devolver al Universo Cinematográfico Marvel la ilusión perdida.

¿El problema? Que a estas alturas, disfrutar de una película de superhéroes sin posicionarse es como intentar salir de un grupo de WhatsApp familiar sin consecuencias: imposible. En un rincón del cuadrilátero tenemos a los defensores acérrimos del Snyderverso, que aún sueñan con la restauración del canon del grimdark y los planos a cámara lenta. En el otro, a los nuevos devotos del Gunnismo, que confían en que la mezcla de ternura, humor y aliens lo salvará todo.

Y entre medias, los fans de Marvel, que tampoco se quedan cortos: algunos con el hype por las nubes, otros con ganas de incendiar el multiverso si les tocan (mal) otra vez a Reed Richards.

Bienvenidos a la guerra más absurda del siglo XXI: la guerra del fandom. Donde tener una opinión moderada te convierte en sospechoso y disfrutar de Marvel y DC a la vez te convierte en el blanco de todos.

Y es un asunto de lo más curioso, porque durante décadas, Marvel y DC han coexistido en las estanterías como dos gigantes editoriales que, más que pelearse, se han “homenajeado” con bastante descaro: Aquaman y Namor, Green Arrow y Ojo de Halcón, Doom Patrol y los X-Men. Pero todo era parte de un juego más complejo. Una suerte de competencia amistosa entre creadores, fans y editores… hasta que llegaron los foros. Y YouTube. Y X. Y los algoritmos que premian el odio. Y entonces, todo cambió.

La rivalidad editorial dio el salto al cine, y se convirtió en guerra de trincheras. Ahora, aparentemente, cada tráiler es una provocación. Cada póster, un manifiesto. Cada director, un mesías… o un hereje. El estreno de Batman v Superman y Civil War en 2016 (¡el mismo año!) fue como arrojar gasolina sobre el fuego. Desde entonces, hay quien analiza con más detalle los errores de continuidad de la competencia que los de su propia vida sentimental.

No importa si eres de la Distinguida Competencia o de la Casa de las Ideas. Lo importante es “que no seas del otro”. Porque si elogias a uno, se da por hecho que odias al otro. Y si te atreves a decir que te gustan ambos, prepárate para ser acusado de tibio, vendido o directamente, “no eres un verdadero fan”.

Internet está repleta de frases como “esto sí es cine” frente a “Marvel solo hace chistes para niños” o “DC es puro postureo sin alma”. Y ¿lo más irónico?: nadie en Marvel ni en DC parece tener tanto odio entre sí como sus fans.

Pero amigas y amigos, si el conflicto Marvel vs DC es una guerra de banderas, lo de James Gunn y Zack Snyder ya roza lo teológico. Dos visiones del cine de superhéroes enfrentadas como si fuesen religiones opuestas. Y como en toda religión, sus seguidores son apasionados, inquebrantables… y un poco (demasiado) intensos.

Para los fans de Snyder, el director de 300 y Watchmen es un autor incomprendido por la industria. Un visionario al que no se le dejó terminar su gran obra (Justice League, versión extendida, versión extendida de la extendida, blanco y negro, con o sin Leonard Cohen de fondo). En su templo no se entra sin reverenciar los contrapicados, la testosterona, la cámara lenta y la paleta de grises.

Del otro lado, James Gunn llegó como un mesías posmoderno: un tipo capaz de mezclar humor, entrañas, ternura y buen gusto musical en un mismo plano. En su altar se rinde culto al color, a los personajes inadaptados y los traumas bien llevados. Y ahora que lleva las riendas del nuevo universo DC (en la gran y en la pequeña pantalla), el gunnismo se ha vuelto doctrina oficial… para horror de los que aún ayunan por el Snyder Cut.

¿Y qué ocurre cuando Gunn estrena algo? Que los snyderistas lo acusan de infantilizar al superhéroe. ¿Y cuando Snyder lanza un nuevo proyecto? Que los gunnistas lo tachan de pretencioso y excesivo. Todo se convierte en una batalla de RTs, edits de TikTok y comentarios pasivo-agresivos con gifs de Succession.

Eso sí, lo más curioso es que, en el fondo, ambos directores están más cerca entre sí de lo que sus seguidores quisieran admitir. Ambos hacen cine autoral, ambos tienen estilos marcados, y ambos han recibido tanto odio como veneración. Lo único que cambia… es el fervor con el que se los defiende. Y la playlist.

De todos modos, no pensemos que las guerras del fandom se limitan a los superhéroes. Eso sería como creer que solo hay dos casas en Harry Potter. El frikismo tóxico no tiene límites: se expande como un virus digital por cualquier rincón de la cultura pop. Si hay una historia, habrá bandos. Y si hay bandos, habrá insultos.

Star Wars es el ejemplo perfecto. La saga que nos enseñó sobre la Fuerza ahora vive atrapada en el Lado Oscuro (o como me gusta a mí, homenajeando el doblaje castellano de la trilogía clásica, el Reverso Tenebroso) del algoritmo. Hay quien odia las precuelas pero defiende a muerte La amenaza fantasma. Otros veneran la trilogía original como si se tratase de las escrituras sagradas y están convencidos de que todo lo que vino después es pura herejía. Y luego están los que opinan que Los últimos Jedi es arte… y los que quieren borrar esa película del canon, del archivo y de la memoria colectiva.

El anime tampoco se libra. ¿Te gusta Dragon Ball? Mal, porque One Piece es mejor. ¿Eres de Ataque a los Titanes? Prepárate para una clase de geopolítica y un debate sobre fascismo que nadie pidió. ¿Te flipa Death Note? Entonces no entiendes el verdadero anime. Y no hablemos de los otakus de la vieja escuela, los viejotakus, enfrentados a la nueva ola de TikTok-otakus. Hay más tensión ahí que en la final de Haikyuu!!.

En los videojuegos, cada lanzamiento importante parece una guerra termonuclear. The Last of Us Parte II dividió a la comunidad como si fuera un referéndum. Final Fantasy VII Rebirth reescribe la nostalgia y desata el caos. Y el viejo conflicto PC Master Race vs Consoleros nunca descansa: unos tienen mods, los otros tienen sofá.

Y claro, el mundo literario tampoco se salva. El universo de Harry Potter es terreno minado: si lo amas, te preguntan si apoyas a Rowling. Si no lo amas, te acusan de revisionismo cultural. En El Señor de los Anillos, hay quien no tolera nada que no venga firmado por Tolkien. ¿La serie de Amazon Prime Video? “Un ultraje.” ¿La diversidad en el casting? “Una conspiración.” ¿Que te guste Galadriel dándolo todo con espada? Prepárate para escribir un ensayo justificativo.

Lo que antes eran debates apasionados, ahora parecen juicios sumarios. Nadie quiere dialogar. Todos quieren tener razón. Y sobre todo, quieren que la suya sea la única forma válida de amar algo.

Llegados a este punto, podríamos pensar que todo esto son simples discusiones entre frikis con demasiado tiempo libre y acceso ilimitado a Internet. Pero, en realidad, el asunto va un poco más allá. Porque cuando alguien defiende con uñas, dientes y memes a su superhéroe favorito, rara vez está hablando solo de cine. Está hablando de sí mismo.

La ficción que amamos se convierte en parte de nuestra identidad. Crecer viendo a Batman enfrentarse a sus demonios o a Luke Skywalker luchar contra su destino no es solo entretenimiento: es pura terapia, es refugio, es una forma de entender el mundo. Así que, cuando alguien cuestiona esa ficción… lo sentimos como un ataque personal.

A eso le sumamos el tribalismo digital, esa necesidad urgente de pertenecer a un grupo y demostrar lealtad, aunque sea insultando a un desconocido en los comentarios de YouTube. Y claro, están las redes sociales, que no ayudan mucho. Porque el algoritmo premia el conflicto: cuanta más rabia, más clics. Cuanto más extremo es el discurso, más visibilidad. Y así, la conversación deja de ser conversación y se convierte en una guerra de trending topics.

¿Y qué queda del debate sano, del “a mí me gustó por esto y a ti por aquello”? Enterrado bajo capas de hilos interminables, edits con música dramática y vídeos titulados “POR QUÉ ESTÁS EQUIVOCADO”.

(Gracias, algoritmo, por premiar el odio 🙃)

En resumen: nos tomamos muy en serio lo que amamos. Lo cual no está mal… hasta que empezamos a odiar a los que lo aman de forma distinta.

¿Y si… simplemente disfrutamos? Claro, a estas alturas, pedir moderación en los debates frikis es casi tan utópico como pedirle a Bruce Wayne que vaya a terapia. Pero, por si acaso, aquí va: ¿y si envainamos un poco las espadas? ¿Y si dejamos de comportarnos como si la taquilla del próximo estreno decidiera el destino del universo? (Estos días, el debate acalorado era por ver si Superman recaudaba más Thunderbolts o Capitán América 4, o mejor aún, más que Los 4 Fantásticos: Primeros Pasos)

Damos y caballeras, se puede admirar a Snyder sin dejar de sonreír con Gunn. Se puede amar a Marvel mientras uno se emociona con DC. Se puede disfrutar de The Last of Us

Parte II sin insultar a quien prefiera la primera entrega. Se puede ver Star Wars sin necesidad de reescribir cada escena en tu cabeza. Se puede amar la ficción… sin declarar una guerra.

Al fin y al cabo, si los héroes que tanto veneramos nos enseñan algo, es que la verdadera fuerza está en unir, no en dividir. Aunque sea para compartir palomitas, hacer teorías absurdas o debatir con pasión (pero sin bilis).

Y, por supuesto, recuerda:

Un gran poder conlleva no perder los papeles.

Otro multiverso...

... a 5 centímetros por segundo. 
11 de julio, 2025

¡Saludos frikipiller@s!

¿Emocionad@s por el estreno de Superman de James Gunn? ¿Se oirán nuestros vítores de aquí a Krypton… o se dejará sentir nuestro hate?

Soy Dandan, vuestro frikipillero de guardia, con una nueva dosis de cultura pop y cosillas geek. Hoy tenemos: desde un tráiler que adapta uno de los animes más emotivos de Makoto Shinkai, hasta un spin-off multiversal de The Big Bang Theory que nadie vio venir. Marvel sigue agitando Internet con Midnight Sons, mientras Dean Cain suelta puñetazos (verbales) contra el Superman de Gunn. Ah, y malas noticias para quienes soñaban con más Obi-Wan Kenobi… aunque buenas para quienes querían pasar página.

Así que ponte cómod@ y déjate llevar por esta nueva edición de Frikipills. Aquí hay espacio para lo épico, lo ridículo y lo maravillosamente raro. ¿Empezamos?

 

5 Centímetros por Segundo: tráiler del live action rompe‑corazones

¿Eres de lágrima fácil? El live action de 5 Centímetros por seggundo, adaptación del mítico anime de Makoto Shinkai (director de Your Name), ya tiene primer tráiler oficial. Hokuto Matsumura interpreta a Takaki, el adulto cargado de nostalgia por su amor de infancia, y el resultado es precioso, contemplativo y emotivo en la línea del original. Shinkai reconoce que hizo aquella película “desde la inmadurez creativa” de sus 24 años, pero el director de la versión real ve algo atemporal en ella que merecía volverse a contar. Si te pillaste varias cajas de pañuelos con la serie original, ve reservando la siguiente tanda.

 

Midnight Sons: ¿Ghost Rider lidera la próxima saga sobrenatural de Marvel?

El misterio de los Midnight Sons en el UCM ha dado un giro interesante: según rumores, Marvel ha recuperado el desarrollo de esta película y está perfilando al Ghost Rider como posible líder. Johnny Blaze podría debutar pronto. O quizás el Ghost Rider samurai de What If…. o el de Agents of SHIELD. Y quizá se reúna un escuadrón demoníaco: Blade, Moon Knight, Doctor Strange, Elsa Bloodstone... Ya tenemos unos potenes Caballero Luna, Agatha Harkness y al hombre lobo de Werewolf by night. Si lo hacen bien, tenemos un contrapunto terrorífico al épico ritmo de las fases anteriores del MCU.

 

Dean Cain arremete contra el Superman de Gunn por demasiado "woke"

Dean Cain (el Superman de los 90 de Lois & Clark: Las nuevas aventuras de Superman) ha criticado duramente el enfoque de James Gunn en la nueva película, acusándolo de “demasiado woke” por llamar al personaje “inmigrante”. Cain teme que este enfoque, al priorizar la bondad humana sobre el tradicional “la verdad, la justicia y el modo americano”, enfade al público conservador y afecte a taquilla. Gunn, por su parte, responde que el corazón de Clark Kent es la compasión: un mensaje que va de la mano con los orígenes judíos de los creadores iniciales del superhéroe, Siegel y Shuster. Y tú, ¿qué prefieres? ¿Un Superman con capa de redención social o uno que solo pegue mamporros a los malos malosos?

 

Obi‑Wan Kenobi 2 se queda en rumor y los fans no están felices

Aviso a navegantes de la Fuerza: Olvidaos de segunda temporada... por ahora. Según ha informado Jeff Sneider, Lucasfilm no está planeando continuar Obi-Wan Kenobi a corto plazo. Ewan McGregor intentó que mostraran un Obi-Wan más joven durante las Guerras Clon, pero la fase actual de Star Wars prioriza proyectos como Ahsoka o nuevas historias, en lugar de revivir las viejas. Opiniones divididas entre los fans: unos están aliviados (la serie fue un “fan film” para muchos), otros echaban de menos más duelo y espiritualidad.

 

Stuart Fails to Save the Universe: Stuart contra el multiverso en serie derivada de Big Bang Theory.

Por si no teníamos suficientes universos paralelos, HBO Max nos trae el spin-off Stuart Fails to Save the Universe, protagonizado por el dueño friki de la tienda de cómics de la serie original de Sheldon y compañía, The Big Bang Theory. La trama: el pobre Stuart rompe un invento de Sheldon y Leonard, desata un armagedón multiversal, y debe arreglar el caos con ayuda de Denise, Bert y Barry (sí, el llorón de Rhymes Weird). Chuck Lorre, Bill Prady y Zak Penn firman este giro loco que junta chistes nerd, lógica de multiverso y cameos alternativos.

 

Recomendaciones frikipiller

🎮 Juego: Signalis – terror y misterio en pixel art que retuerce tu mente como cinta VHS.

📺 Serie: Loki T2 – giros temporales, diabluras y personajes que dan más vueltas que Helical.

📚 Cómic: Immortal Hulk – horror visceral, reflexión oscura y una de las mejores series Marvel recientes.

Y aquí el boletín de hoy. No sé vosotres, pero yo me las piro al cine a ver al Supes. Si te ha sacudido algo de todo esto, compártelo, discútelo, debátelo o simplemente ríete un rato. Que si no lo haces tú, ¿quién lo va a hacer?

No olvides suscribirte y, sobretodo, rodéate de amigos frikis.

¡Nos leemos la próxima!
Dandan 🦾

 

Del silencio en el Hall H al ruido de una motosierra.

¿Dónde están mis superhéroes? (y otros dramas veraniegos) 
8 de julio de 2025

¡Saludos frikipiller@s!

Soy Dandan, y hoy parece un día de esos en los que la vida decide hacer un “plot twist”. Tenemos de todo: desde las razones por las que Marvel y Lucasfilm no van a la Comic-Con de San Diego (la de verdad, guiño guiño), hasta la épica esperanza para los inmigrantes que encarna el nuevo Superman. Nos metemos también en la supuesta guerra de egos animada entre Gunn y Snyder, revivimos el espíritu absurdo de Spaceballs, vemos los Hot Wheels con miras de arrasar en cine, y hasta te traigo una masacre de dibujos clásicos convertida en serie de terror… y un cortometraje que enamora a los jugadores de mesa.

Prepárate un café doble, que vamos. ¡Al turrón!

 

Adiós Hall H: Marvel, Lucasfilm y DC dicen “paso” de la Comic‑Con

¿Recuerdas esas míticas presentaciones en el Hall H del San Diego Comic-Con donde se anunciaban pelis que nos dejaban tiritando de emoción? Pues este año no, amig@s.

Es oficial: Marvel Studios, DC Studios, Lucasfilm, y casi todo Hollywood, pasarán de visitar el Hall H de la Comic-Con de San Diego ¿La excusa? Dinero y tiempo. Traer actores, clips exclusivos y mucho marketing sale caro, y con Superman y Fantastic Four estrenándose justo antes del evento, no tiene sentido invertir cientos de miles de papelotes verdes sin ganancia garantizada. Básicamente: no compensa.

Eso sí, no faltarán otros estudios y paneles interesantes, pero queda claro que el viejo paradigma del Hall H como centro de gravedad del hype está perdiendo fuerza. Las grandes prefieren soltar bombazos en sus propios eventos o plataformas. RIP a otro trocito de nostalgia.

¿Pérdida para los fans? Quizá. ¿O es que vendrán en su lugar a Málaga (pun intended jeje).

 

Superman de James Gunn: una película sobre inmigrantes y bondad...

James Gunn lo ha dicho claro: este Superman habla de inmigración, esperanza y la importancia de la bondad humana.

Es el mensaje que necesitamos en tiempos convulsos: un hombre más interesado en tender puentes que en detener balas. Si Gunn lo logra, podría redefinir el género de superhéroes. Un mensaje potente y necesario en estos tiempos oscuros, en el que Clark Kent no solo lucha contra el mal, sino que representa lo mejor que podemos ser como especie.

Así que sí, puede que vuelva el superhombre… pero esta vez con corazón, conciencia y un propósito más allá del CGI.

 

Snyder vs Gunn: el choque continúa… ¡en Rick & Morty!

No podíamos cerrar el capítulo Superman sin hablar del rifirrafe nerd del mes. Zack Snyder y James Gunn han vuelto a chocar, esta vez en tono más sarcástico que violento. Gunn aprovechó un episodio de Rick & Morty para lanzar una pullita: “¿Más golpes? ¿Menos diálogo introspectivo?”. Snyder respondió con su estilo habitual: "Déjame mostrarte a un Superman que SIENTE mientras vuela a cámara lenta."

Ambos tienen sus fans, ambos tienen su estilo, pero esta batalla empieza a parecerse a una peli dirigida por los Russo. ¡Y nosotros aquí sin palomitas!

 

Spaceballs 3 es real (¡No es una broma!)

¡Aleluya en ludonarrativa inversa! El universo necesita humor absurdo y por eso Mel Brooks (oagenario ya, pero está que se sale) va a por todas con Spaceballs 3. Después de muchos años de especulaciones, por fin tenemos luz verde para no una, sino dos nuevas entregsa de esta parodia galáctica que tanto echábamos de menos.

Aún no sabemos si volverán personajes clásicos como Casco Oscuro o Yogurt, pero sí sabemos que Brooks está implicado en el desarrollo y eso ya es motivo para brindar con zumo de frambuesa a la salud del Druidia.

 

Hot Wheels a toda mecha (y con director de lujo)

¿Una película de Hot Wheels? Sí, y no es lo que imaginas. El director Jon M. Chu (sí, el de Crazy Rich Asians y In the Heights) está al volante y promete una cinta que mezcla acción, fantasía y carreras imposibles, con mucho más corazón del que cabría esperar en una franquicia de coches de juguete.

Entre esto y el universo de Barbie, Mattel está decidido a convertir tu infancia en una saga cinematográfica. ¿Y sabes qué? Me mola.

 

Minnie se pasa al lado oscuro… y sangriento

En una jugada que nadie vio venir (y quizá nadie pidió), llega Minnie's Midnight Massacre, una serie animada donde Minnie Mouse se convierte en una asesina slasher. ¿Parodia, sátira o locura colectiva? Sea lo que sea, el tráiler es puro camp y sangriento homenaje a los clásicos del terror ochentero.

La línea entre lo adorable y lo macabro nunca fue tan fina… ni tan hilarante.

 

Chainsaw Man: The Movie – Reze Arc promete emociones y motosierras

Denji regresa con más sangre, más drama y más traumas emocionales. El nuevo largometraje animado de Chainsaw Man adapta el arco de Reze y nos prepara para lo que será la esperada segunda temporada.

El tráiler lo deja claro: esta historia va a doler… y también a arrasar. Fechas confirmadas: estreno en Japón el 19 de septiembre y en España el 29 de octubre. Ve preparando los kleenex y el casco protector.

 

The Hobby: Tales from the Tabletop: un documental sobre juegos de mesa que te abrazará el corazón

Terminamos con un regalo para l@s roler@s y jugon@s de corazón. Llega un documental sobre el universo de los juegos de mesa, desde el diseño hasta la comunidad, pasando por esas partidas que cambian vidas y forjan amistades de por vida.

Un soplo de aire fresco al fin.

 

Botiquín frikipiller (recomendaciones rápidas):

 

🎮 JUEGO: Oxenfree II – tensión sobrenatural y narrativa elegante en bucle misterioso.

📺 SERIE: Dirk Gently’s Holistic Detective Agency – caos organizado y ciencia ficción con alma de Douglas Adams.

📚 CÓMIC: Saga de Brian K. Vaughan – amor, guerra, y bebés con alas en una epopeya galáctica.

 

Allons-y, Alonso!

Espero haberos arrancado alguna sonrisa, mucho hype y ganas de comentar todo esto en redes. Como siempre, os recuerdo que esta humilde píldora semanal la laza, Dandan, desde su cueva con conexión al multiverso.

Si os gusta lo que leéis, compartid Frikipills, reenviadla, gritadla en mitad del metro como un bardo moderno o, mejor aún, suscribíos.

Nos leemos en el próximo boleín, con más noticias, más recomendaciones y más frikismo del bueno.

Un abrazote.
Dandan 

Análisis: Void Rivals

Moztros publica el Universo Energon de Transformers y G.I. Joe

Cuando Moztros anunció la publicación en España de Void Rivals, muchos lectores se sorprendieron al descubrir que el cómic formaba parte de un nuevo universo compartido —el Universo Energon— que conecta con TransformersG.I. Joe. A priori, podía dar la sensación de que nos encontraríamos con un mero apéndice de las sagas de Hasbro que ya conocemos, pero Robert Kirkman (guionista) y Lorenzo De Felici (dibujante) nos traen una obra que, si bien bebe de elementos muy reconocibles (por ejemplo, la presencia de razas como los Quintessons o los mismísimos Transformers como cameos), desarrolla su propia historia y personalidad. Todo ello con una premisa que recuerda a la mítica película “Enemigo Mío”: dos bandos eternamente enfrentados, dos pilotos caídos en un planeta desolado y la incómoda necesidad de cooperar para sobrevivir.

Un universo en guerra… y un choque de culturas

La trama principal de Void Rivals parte de un interminable conflicto alrededor del llamado “Anillo Sagrado”, donde los restos de dos mundos colisionan en una lucha sin cuartel cerca de un agujero negro. Los protagonistas, Darak y Solila, representan a dos facciones rivales que, tras estrellarse en un planeta inhóspito, deben unirse para escapar. Kirkman, que ya demostró en obras como Oblivion Song su habilidad para crear universos amplios y con múltiples capas, pone sobre la mesa temas como la religión, la conspiración y la manipulación social. Al adentrarnos en los orígenes de ambos bandos, se van sembrando pistas sobre su vínculo común —lo que pone en duda la lógica de un conflicto que, como suele ocurrir en las buenas historias de ciencia ficción, se revela bastante absurdo cuando se observa de cerca.

El primer volumen deja sensaciones muy positivas, sobre todo por el modo en que presenta este microcosmos de culturas en guerra, con retazos que evocan las tramas espaciales de Transformers. Sin embargo, la historia de Darak y Solila logra mantenerse por sí misma, sin depender únicamente de los cameos de personajes o especies icónicas. La “mano robótica”, el Manodroide de Darak, por ejemplo, (un guante con ordenador que le habla, cuida de él, guía sus tiros cuando empuña un arma…) añade un punto de originalidad en cuanto a cómo conviven la tecnología y la sociedad de estos pueblos enfrentados.

Uno de los mayores alicientes de Void Rivals es su pertenencia al recién bautizado “Universo Energon”. Kirkman y De Felici han sabido jugar con el factor sorpresa, pues la conexión real con Transformers (y, en menor grado, con G.I. Joe) no se desvela completamente hasta que uno avanza en la lectura. Los lectores veteranos de los Robots in disguise disfrutarán de apariciones inesperadas y menciones a elementos clásicos. Sin embargo, incluso si no eres un seguidor acérrimo del lore creado por Hasbro, hay suficiente worldbuilding y personajes nuevos como para que la experiencia resulte entretenida.

Puede que la presencia de caras más conocidas de Transformers en el Volumen 2 eclipse algo al reparto principal de Void Rivals. ¿A mi modo de verlo? A Hot Rod o a Springer los conocemos desde hace décadas (o creemos conocerlos en base a anteriores encarnaciones de otras etapas publicadas por otras editoriales). A Darak y Solila apenas hemos tenido unos números para descubrirlos, así que, si bien los "roboces" pueden llevarse la atención, creo que se me antojan mucho más interesantes los nuevos personajes que lideran la historia de Void Rivals. Además, precisamente en el volumen 2 tenemos una tremebunda revelación con respecto a sus orígenes. También mola ver a los Transformers desde la perspectiva de estos nuevos protas, Agorrianos y Zertonianos, tan parecidos a nosotros y a su vez, tan distintos. A su lado, estos robots gigantes parecen semidioses, enormes, con millones de años de vida a sus espaldas, sabios unos y violentos otros. Una pasada. Veremos donde nos lleva esta suerte de crossover que explora los orígenes, precisamente de la fuente de vida de los hijos de Primus, el Energon. 

En el apartado artístico, Lorenzo De Felici (quien ya colaboró con Kirkman en Oblivion Song) entrega un trabajo sólido, con un estilo dinámico y detallado. Las secuencias de acción están bien planteadas y aprovechan muy bien el amplio lienzo espacial del que dispone la serie. Además, el color de Matheus Lopes aporta una atmósfera polvorienta y un tanto desgastada que refuerza la impresión de que estos mundos llevan mucho tiempo al borde de la extinción. 

Void Rivals es, en esencia, una aventura de ciencia ficción que logra un equilibrio interesante: por un lado, amplía el Universo Energon con cameos y detalles que entusiasmarán a los fans de TransformersG.I. Joe; por el otro, presenta su propia historia de rivalidad ancestral, fe ciega y conspiraciones, con dos protagonistas que buscan sobrevivir y desafiar el curso de una guerra sin sentido.

  • Lo mejor:

    • La ambientación y el trasfondo bélico-religioso, que añade intriga y preguntas sobre el verdadero origen de ambas facciones (y del mismísimo Energon y los cibertronianos).
       
  • Lo peor:

    • Algunos personajes secundarios resultan poco memorables y existen tramas que no terminan de despegar.
       
    • Se podrían profundizar más las motivaciones de Darak y Solila, que por momentos resultan un tanto arquetípicos.
       

Quizá su mayor desafío a futuro sea afianzar a sus protagonistas sin depender en exceso de los iconos más famosos del Universo Energon. Aun así, si buscas una aventura galáctica diferente y te intrigan los misterios de este nuevo cosmos, merece la pena darle una oportunidad. 

Crítica de Mickey 17

Pattinson por partida múltiple

¿Quién necesita las otras 16 pelis de “Mickey”? Bong Joon-ho confía e sus capacidades y salta directamente a la número 17. Pun intended ;D 

El director ganador del Oscar por Parásitos (2019) regresa con esta comedia sci-fi que, aunque parezca más disparatada que sus trabajos anteriores, mantiene su toque de sátira social hibridada con su característica imaginación desbordada. En una reciente entrevista bromeó diciendo que si algún día dirigiera un proyecto de la saga Alien, sería “solo si pudiera ser un musical”… y no nos extrañaría nada a estas alturas, viendo el desenfado con el que aborda la colonización espacial.

La premisa de Mickey 17 está basada en la novela Mickey7*(2022) de Edward Ashton: Robert Pattinson encarna al civil Mickey Barnes, quien huye de la Tierra agobiado por sus deudas aceptando un trabajo raruno para una corporación que busca colonizar el planeta heladode Jotungheim. Su labor consiste, básicamente, en morir repetidamente en misiones suicidas para luego renacer gracias a una impresora 3D humana, manteniendo eso sí sus recuerdos gracias a un elaborado sistema de backup. El problema surge cuando Mickey sobrevive de forma accidental a una de sus misiones y se reencuentra con su “copia” recién imprimida, creando un caos existencial con doble dosis de Pattinson.

Precisamente, Pattinson se luce aquí demostrando por enésima vez su versatilidad. Lo mismo se encarga de salvar el mundo marcha atrás en Tenet, que se calza las mallas del hombre murciélago en Batman o se desdobla en Mickey 17. A diferencia de Daniel Radcliffe, quien lleva años lidiando con la sombra de Harry Potter, Pattinson ya dejó atrás a Edward Cullen, demostrando ser un intérprete todoterreno que tan pronto ofrece humor y dramatismo como se zambulle en acción pura y dura. Es divertidísimo ver cómo maneja su vis cómica mientras da vida a dos versiones del mismo personaje, cada una con diferentes matices.

No faltan los elementos característicos de Bong Joon-ho: la crítica socio-política, la tensión entre clases y el humor negrísimo. Mark Ruffalo interpreta a un villano de tintes trumpistas –un CEO excesivo y algo bufonesco–, mientras Naomi Ackie da el punto emotivo en esta retorcida trama con clonación incluída. La cinta arranca con un ritmo pausado, presentándonos un mundo futuro en el que la colonia humana sueña con un planeta “puro” y libre de males, pero el director se toma su tiempo (quizá demasiado para algunos) antes de desatar la auténtica montaña rusa que reina en la segunda mitad.

Aunque no alcanza la sofisticación de Parásitos, sigue siendo un entretenimiento con toda la personalidad que caracteriza a Bong Joon-ho, imágenes impresionantes y momentos ingeniosos que mezclan drama, acción y comedia de manera muy solvente. Con todo, Mickey 17 tiene el sello inconfundible de un cineasta que, a golpe de sátira, reflexiona sobre la esencia humana, el clasismo, la explotación laboral y hasta el maltrato animal... o alienígena.

¿Que si va camino del Oscar 2026? Puede que a algunos les parezca una apuesta arriesgada, pero con Bong Joon-ho nunca se sabe. Lo cierto es que, si buscas una dosis de ciencia ficción diferente, algo de humor, crítica social y un Robert Pattinson polifacético, Mickey 17 encaja de maravilla. Por ahora, nos conformamos con disfrutar de este futuro helado lleno de humanidad (y clonación descontrolada) que, pese a todo, deja un regusto optimista sobre la capacidad de supervivencia… incluso si hay que resucitar diecisiete veces.

Crítica de A Complete Unknown

Descubriendo a... Bob Dylan

Resulta casi imposible llevar a la gran pantalla a un artista tan escurridizo como Bob Dylan sin caer en la trampa de querer “explicarlo” todo. Sin embargo, James Mangold, en colaboración con el guionista Jay Cocks, se arriesga a hacerlo con “A Complete Unknown”, cinta que se centra en el período que va desde la llegada del joven Dylan a Nueva York en 1961 hasta su controvertida electrificación en el Festival de Newport de 1965. Basada en parte en el libro Dylan Goes Electric! de Elijah Wald, la película aborda la transformación musical —y personal— de Dylan, pero se queda a veces en la superficie de la leyenda.

La gran baza del filme es Timothée Chalamet, quien deslumbra encarnando al Dylan cambiante, impertinente y magnético. Chalamet interpreta y canta los temas él mismo, ofreciendo una voz nasal y peculiar que, si bien no es la imitación exacta del Dylan real, resulta creíble y mantiene un aire propio. Tiene momentos de puro virtuosismo, sobre todo en escenas como su visita a Woody Guthrie (un Scoot McNairy desgarrador, confinado en un hospital) o en los ensayos de “Like a Rolling Stone” con la banda eléctrica. Su Dylan mezcla insolencia y vulnerabilidad: su eterno mirar por debajo del flequillo, sus réplicas sarcásticas y esa necesidad de escapar de cualquier etiqueta le confieren un halo casi divino al que él mismo reniega.

Rodean a Chalamet un conjunto de actores que, en muchos casos, iluminan el personaje con reacciones y rostros de asombro: Edward Norton brilla como el afable y paternal Pete Seeger, quien descubre el talento de Dylan y también su feroz independencia. Norton transmite la mezcla de admiración y desconcierto ante un chaval que, en pocos años, pondrá patas arriba el movimiento folk. Monica Barbaro asume el rol de Joan Baez: su voz clara y su fuerte presencia escénica chocan con la insolencia de Dylan, con quien mantiene una relación de complicidad y tensión a la vez. Por otro lado, Elle Fanning aporta ternura a Sylvie Russo (inspirada en Suze Rotolo), aunque su personaje —la novia que ve cómo Dylan se le escapa de las manos— adolece de un desarrollo menos profundo.

La cinta sigue un recorrido lineal, sin grandes saltos temporales, mostrando momentos clave: desde los primeros conciertos en cafés de Greenwich Village hasta la sonada actuación “eléctrica” en Newport en 1965, donde el grito de “¡Judas!” lo cambia todo. Mangold evita caer en explicaciones psicológicas evidentes sobre la rebeldía de Dylan, apostando en cambio por subrayar el impacto que produce en su entorno. Ese enfoque funciona cuando se trata de retratar la reacción de quienes comparten el escenario o las grabaciones con él —se palpa la química en cada cruce de miradas—, pero también hace que el filme avance de forma algo convencional, con las típicas secuencias de gente boquiabierta cuando el cantante interpreta, por primera vez, himnos como “Blowin’ in the Wind”.

Quizás “A Complete Unknown” no alcance la originalidad de otros acercamientos a la figura de Dylan —como el polifacético I’m Not There de Todd Haynes—, ni se adentre en la sátira indirecta de Inside Llewyn Davis (Coen Brothers). La película de Mangold se parece más a su trabajo previo en Walk the Line: un biopic de manual, aunque bien producido y con un despliegue musical irresistible. Cuando arranca la segunda mitad, marcada por la rebeldía, el sonido de guitarras eléctricas y la nueva imagen de Dylan con gafas oscuras y pelo enmarañado, el film gana fuerza y deja entrever las ansias de un joven que se niega a ser encasillado como la voz de una generación. En ese clímax, el Dylan de Chalamet se alza como un ser inaprensible, un genio tocado por la divinidad que, al fin y al cabo, solo quiere libertad creativa y huir de cualquier crucifixión mediática.

Con todo, “A Complete Unknown” es una cinta disfrutable gracias al talento de un reparto espléndido y a la nostalgia de una era donde la música popular se impregnó de política y poesía. ¿Es la versión definitiva de Bob Dylan en el cine? Probablemente no. Pero ofrece un relato sólido sobre el fenómeno que supuso el cantante en la primera mitad de los sesenta, y nos recuerda que, frente a tanta mitología, a veces basta con contemplar cómo los demás quedan atrapados en la órbita de un astro que se está reinventando a cada paso. Mangold no desvela el enigma Dylan, pero lo acompaña con canciones inolvidables y la energía electrizante de un Timothée Chalamet en estado de gracia.

Necesitamos su consentimiento para cargar las traducciones

Utilizamos un servicio de terceros para traducir el contenido del sitio web que puede recopilar datos sobre su actividad. Por favor revise los detalles en la política de privacidad y acepte el servicio para ver las traducciones.